Saltar al contenido
elecciones-2026

Claudia López en bicicleta hacia ningún lado: La exalcaldesa defiende su tercería eligiendo a un desconocido

Por El Estadista — 14 de marzo de 2026 — 6 min de lectura

Claudia López inscribió su candidatura presidencial ante la Registraduría Nacional y confirmó a Leonardo Huerta como su fórmula vicepresidencial para las elecciones de 2026. Nacionpaisa Pero lo más revelador del acto no fue el anuncio mismo, sino la forma en que López lo hizo: se dirigió hacia la sede de la Registraduría en bicicleta, un gesto simbólico que ha acompañado varios momentos de su trayectoria política, comentando durante el trayecto: «Aquí vamos, como nos gusta, en bici, a inscribirnos en la registraduría, vamos a recoger a nuestra fórmula vicepresidencial». El Colombiano El simbolismo deliberado — la bicicleta como marca personal, la informalidad de recoger a su vice en el camino — enmascara una vulnerabilidad electoral que López ha intentado sublimar en estilo personal.

Huerta, quien era poco conocido en la arena pública, fue precisamente el único contendor de López en la llamada Consulta de las Soluciones, el mecanismo interpartidista con el que el sector del centro político escogió su candidatura presidencial. ELTIEMPO López ganó esa consulta con 574.670 votos, mientras que Huerta obtuvo apenas 44.035 votos. Nacionpaisa En términos de legitimidad electoral, la cifra habla por sí sola: la segunda votación de Huerta fue tan baja que supuso menos del 1 por ciento entre los 16 candidatos que se midieron en la consulta. ELTIEMPO

Que López haya elegido a Huerta no responde a un cálculo electoral de compensación geográfica, identitaria o ideológica. Fuentes cercanas a la campaña de López le dijeron a El Tiempo que la decisión de escoger a Huerta como coequipero tiene que ver más con mantener coherencia que con una estrategia o cálculo político. ELTIEMPO Eso es, en sí mismo, una admisión de debilidad. En una carrera presidencial donde sus principales competidores — Cepeda, Valencia, Fajardo — han elegido sus fórmulas mediante análisis de fortalezas territoriales y compensaciones políticas, López ha optado por la coherencia: quien ganó la consulta junto con ella se merece acompañarla.

Pero «coherencia» es un término que oculta otra realidad: López no tenía opciones mejores. La Consulta de las Soluciones fue promovida por la campaña de López, a la que finalmente no se sumaron otros dirigentes del centro político que habían sido mencionados como posibles participantes. ELTIEMPO Otros candidatos centrocentrista se negaron a participar. Huerta, un abogado y filósofo pereirano de bajo perfil que se desempeñó como defensor delegado para el derecho a la salud a nivel nacional Telecafe, fue prácticamente lo único que quedó.

Lo que López ha construido a través de los años — su marca de activismo, su narrativa de ruptura con la «vieja política» — se enfrenta ahora a un problema que las bicicletas no pueden resolver: es una tercería sin tercera fuerza electoral real. López aseguró que juntos representan el 8 por ciento de la intención de voto para la primera vuelta. Semana Ese 8 por ciento es sintomático. No es trivial, pero en un panorama donde Cepeda lidera encuestas con apoyo en la izquierda urbana y Valencia compite con Valencia por el voto conservador, un 8 por ciento es un techo electoral que tiende a disminuir conforme se acerca la votación y los electores «voto útil» se consolidan.

La crítica que López hizo a Oviedo — «Nunca he usado mi condición de mujer diversa para disfrazar la vieja política» — es una ventana reveladora hacia su propia preocupación. López fue crítica respecto de la decisión de Juan Daniel Oviedo de unirse a Valencia: «Nunca he usado mi condición de mujer diversa para disfrazar la vieja política», señaló. ELTIEMPO Pero la acusación tiene un boomerang: López, en ciertos momentos de su trayectoria (alcaldesa de Bogotá, su alianza histórica con Mockus en la «ola verde»), sí ha usado su perfil identitario — mujer, LGBTQ+, ambientalista — precisamente como distintivo de una propuesta política. La diferencia es que ahora, después del gobierno de Petro, ese distintivo se ha desvalorizado entre su base electoral potencial.

En su intervención, López aseguró que en política ella ya no debe enfrentarse a paramilitares, sino al Centro Democrático, y que tampoco debe contender contra las guerrillas, sino contra el Pacto Histórico. «No nos vamos a amilanar hoy cuando ya competimos contra sus expresiones políticas», expresó. Sin embargo, puntualizó también que Iván Cepeda, Aida Quilcué, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo son «buenas personas». Semana Ese tono — combativo pero condescendiente — revela una candidata que intenta posicionarse «en el medio» sin tener de dónde aferrarse territorialmente. Es la política del «ambos son extremos y nosotros somos la razón», un tropo que ha funcionado esporádicamente en democracias estables pero que en un país polarizado tiende a posicionar al candidato como frío, ajeno, sin urgencia.

El problema para López es que su narrativa de «tercería democrática» está atrapada entre dos realidades que sus rivales principales han capturado: Cepeda ha tomado el espacio de la izquierda urbana educada (el mismo de López en Bogotá), y Valencia ha consolidado el voto empresarial conservador que López necesitaría para crecer. Huerta, un defensor delegado de derechos de salud, no compensa esa debilidad. Es un símbolo de coherencia procesal — ganó la consulta, se merece acompañar — pero no es un activo electoral.

López señaló que «El uribismo, el petrismo, el Centro Democrático y el Pacto Histórico son dos extremos. En cambio, Leonardo y yo venimos de abajo. Reconocemos en el petrismo y en el Pacto Histórico una fuerza política que dejó las armas, renunció a la violencia y ha sido más exitosa que nosotros en incluir a la gente más violentada de nuestra sociedad». Semana Esa frase — particularmente la última parte — es el defecto fatal de una candidatura como la de López. ¿Por qué, entonces, votar por ella si reconoce públicamente que sus competidores han sido «más exitosos» en lo que importa? La bicicleta puede ser símbolo de autenticidad, pero no puede transportarla hacia una victoria en mayo.

Etiquetas:

Deja un comentario

Descubre más desde El Estadista

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo