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La izquierda resucita la fórmula de Petro: Iván Cepeda elige a lideresa indígena para asegurar el voto progresista

Por El Estadista — 14 de marzo de 2026 — 5 min de lectura

El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, anunció que la senadora Aida Quilcué, una reconocida lideresa del pueblo nasa y defensora de derechos humanos, será su compañera de fórmula en las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Infobae El anuncio, hecho a través de video un día después de las elecciones legislativas, es menos un acto de sorpresa que una reafirmación deliberada de la estrategia que llevó a Gustavo Petro a la Casa de Nariño en 2022.

Cepeda obtuvo 1.522.347 votos en la consulta interna de su movimiento el año pasado, lo que lo posicionó como candidato único del Pacto Histórico tras rechazar participar en la «Gran Consulta» de marzo. El Tiempo A diferencia de Paloma Valencia, quien negoció días enteros una fórmula que reconciliara posiciones antagónicas, la decisión de Cepeda fue más directa: con el Pacto Histórico consolidando al menos 65 curules en el Congreso, la coalición decidió que no había necesidad de abrirse a otros espectros y apostarle a la narrativa de Petro de 2022, cuando nombró como su fórmula vicepresidencial a la entonces lideresa afro del Cauca Francia Márquez. El Tiempo

Quilcué representa una continuidad con esa fórmula, aunque con matices significativos. Nacida el 2 de febrero de 1973 en Páez, Cauca, es lideresa social indígena y defensora de derechos humanos de la comunidad nasa, y fue gobernadora del resguardo Piçkwe Tha Fiw. La FM Ha ocupado distintos roles dentro del Consejo Regional Indígena del Cauca y participó en los diálogos de paz con las FARC en La Habana, donde participó en la inclusión del capítulo étnico del acuerdo. Radio Nacional Sin embargo, su selección sorprendió a sus seguidores, que anticipaban que Cepeda optaría por una figura de mayor reconocimiento en los círculos políticos tradicionales del progresismo. Infobae

La visibilidad nacional de Quilcué proviene menos de su trabajo parlamentario que de una trayectoria marcada por la violencia política y la resistencia. El 10 de febrero de 2026, mientras se desplazaba por la vía entre Inzá y Totoró, en Cauca, fue secuestrada junto a su esquema de seguridad, presuntamente por hombres armados del frente Dagoberto Ramos de las disidencias de las Farc, aunque fue liberada el mismo día por la Guardia Indígena y la fuerza pública. Infobae Esa misma ruta vio el asesinato de su esposo, Edwin Legarda, en 2008, a manos de soldados del Ejército Nacional. La FM

En un país donde la muerte política es una amenaza cotidiana para los activistas, esa biografía confiere un peso narrativo que trasciende lo electoral. Cepeda lo aprovechó inmediatamente. En sus declaraciones, aseguró que «es muy placentero que sea alguien de los pueblos indígenas, que tienen toda esa sabiduría profunda y representan lo mejor de nuestra nacionalidad». Diario del Huila El discurso evoca la narrativa de inclusión que Petro cultivó, pero con énfasis adicional en la justicia ambiental y territorial — temas que resuenan con fuerza entre las bases urbanas progresistas.

Sin embargo, la elección también expone una debilidad estratégica potencial. La decisión provocó desconcierto en algunos sectores, ya que Quilcué no es conocida políticamente en la esfera del Pacto Histórico. Infobae Mientras que Oviedo, el compañero de Valencia, trae credibilidad técnica consolidada como exdirector del DANE, Quilcué llega principalmente como símbolo — representación política de un grupo históricamente excluido, pero sin la experiencia administrativa que muchos electores de centro buscan.

El timing también genera preguntas. Cuando Cepeda e Quilcué se presentaron a la Registraduría para formalizar su candidatura, el proceso tomó alrededor de seis horas debido a «problemas técnicos». El Tiempo Aunque la demora fue presentada como un asunto puramente administrativo, alimentó narrativas de desorden organizativo en una campaña que debe mantener máquina política cohesionada de aquí a mayo.

Políticamente, la fórmula Cepeda-Quilcué persigue tres objetivos simultáneamente: reafirmar la continuidad con el gobierno Petro; anclar el voto indígena y ambiental que probablemente se dispersaría sin un símbolo comprometido; y proyectar una imagen de unidad interna tras meses de tensiones entre corrientes dentro del Pacto Histórico. Que los primeros dos se cumplan dependerá del trabajo de campaña en territorios étnicos. El tercero dependerá de que la coalición resista presiones internas cuando las encuestas se pongan ajustadas, como suelen hacerlo en elecciones presidenciales colombianas.

Para Quilcué, la fórmula representa una apuesta de alto riesgo: visibilidad nacional pero vulnerabilidad electoral si el Pacto pierde votos en la costa Caribe o en ciudades intermedias. Para Cepeda, es una confirmación de que en 2026, como en 2022, la izquierda colombiana cree que pueden ganar apostándole a las voces que la derecha tradicional siempre ha ignorado.

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